Crónica del Viaje realizado del 22 al 29 de junio 2018

Las Islas Svalbard son un archipiélago situado en el océano Glacial Ártico, al norte del continente europeo, que forma parte de Noruega. Consiste en un grupo de islas que abarcan desde los 74º a 81º norte y de los 10º a los 35º este. Las islas que forman el archipiélago cubren una superficie de 62.045 km². El 60% de Svalbard está cubierta por glaciares y extensiones nevadas. Sin embargo, la corriente del Atlántico norte atempera el clima ártico manteniendo las aguas limpias y navegables durante la mayor parte del año. Svalbard se sitúa al norte del círculo polar ártico .

Las islas también sirven como zona de cría para una gran variedad de diferentes aves. De entre todas, el objetivo a la hora de planificar este viaje era la observación y fotografía de cinco de ellas, todas con una distribución de nidificación totalmente del alto ártico: el Fulmar Boreal (Fulmarius glaciaris), el Mergulo Atlántico (Alle alle), el Ansar Piquicorto (Anser brachyrhynchus) y el Faralopo Picogrueso (Phalaropus fulicarius) y la Gaviota Marfil (Pagophila eburnea).

Entre los  mamíferos  que habitan el archipiélago: el Zorro ártico (Alopex lagopus) el Reno de Svalbard (R. Tarandus Platyrhynchus) una subespecie distintiva) y los Osos polares (Ursus maritimus) eran también parte del objetivo.

Logistica

El grueso del viaje fue contratado con la empresa Oceanwide Expeditions, empresa holandesa experta en cruceros por el Ártico y la Antártida, con la que nuestra agencia tiene un acuerdo de colaboración. Con ellos nos embarcamos en régimen de todo incluido en el barco “Plancius”, fondeado en el puerto de la capital de las Svalbard, Longyearbyen. Los vuelos para llegar a este remoto lugar, pero fantásticamente conectado con Europa, fueron reservados con la compañía SAS, volando desde Oslo.

Vista del barco “Plancius” esperándonos para embarcar en el Puerto de Longyerbyen, lugar de inicio de este viaje.

Viaje

Desde el momento de zarpar, previas instrucciones de seguridad y simulacros de emergencia obligatorios cada vez que se monta en un crucero, ya pudimos observas varios Fulmar Boreal volando junto al barco, obteniendo bellísimas imágenes con el bello sol del atardecer sobre la bahía. Estuvimos apretando el obturador hasta pasadas las 12 de la noche, momento en que decidimos ir a descansar. El segundo día “amaneció”, para nosotros ya que no hay noche, con una intensa niebla que no permitió descender con las Zodiac a la colonia de Mérgulo Atlantico de Flugesangen. No obstante desde la cubierta del barco vimos cientos de Mérgulos, Araos de Brünich y Araos Aliblancos volando de una lado para otro y muchas veces descansando sobre las frías aguas del Océano Glaciar Ártico. Por la tarde, el jefe de expedición de oceanwide, decidió variar el rumbo, en busca del mar helado, ya que  este año había muy poco  mar con  hielo y estaba muy lejos de la costa, en comparación con años anteriores… estuvimos navegando toda la “noche”, para la mañana siguiente estar cerca del punto de desembarco.

Fotografiando desde la cubierta del “Plancius” con el sol de medianoche…

El siguiente día amaneció nublado, que es el tiempo normal en estas latitudes, pero con una luz fantástica, en un lugar llamada “Vibebukta”. Desde primera hora, ya pudimos ver grupos de morsas en la playa cercana y alguna que otra sobre enormes trozos de hielo. Perfectamente organizados hicimos nuestro primer descenso en zódiac para ver y fotografiar a estos gigantescos mamíferos tanto en tierra como alimentándose en el mar. Ni que decir, que el hecho de tener morsas de más de 1.000 kg  escasos centímetros de la Zódiac es una experiencia única.

El día 24 de junio fue, sin duda, el mas emocionante del viaje. justo con íbamos a desayunar, a las 7:30 de la mañana, cuando estábamos frente a la costa del gigantesco glaciar de “Torellneset” por megafonía el jefe de expedición anuncio del avistamiento de osos polares en la parte delantera del barco. En menos de un minuto, David y yo dejamos el desayuno a medio tomar, bajamos a nuestro camarote, nos vestimos y calzamos la botas de agua y con equipo de fotografía subimos a cubierta. La suerte quiso que nuestro camarote estuviera en la parte de atrás del barco, y que decidiéramos salir por esta parte en lugar de atravesar las diferentes plantas y espacios hasta llegar a la parte delantera. Al salir a la cubierta nosotros vimos a dos osos polares comiendo muy cerca del barco a sendas focas. Nos pusimos a fotografiar como locos y tras un largo espacio de tiempo nos dimos cuenta que éramos los únicos. Eso, junto con el movimiento a babor del barco, nos hizo ir a la parte delantera, donde todas las personas estaban observando y fotografiando a una enorme hembra de oso polar y sus dos “enormes” crías de al menos dos años y varios cientos de kilos de peso. Con gran maestría el barco se fue acercando a los osos, los cuales se turnaban comiendo restos de una foca, y nosotros estuvimos un tiempo incontable fotografiando a placer a estos gigantes. Tiempo después uno de los machos que David y yo habíamos fotografiado al principio, vino de la parte trasera del barco saltando de hielo en hielo y nadando hasta la foca muerta, provocando que la osa y sus crías se alejaran de inmediato.

Y junto a los Osos polares, otro de mis objetivos: La Gaviota Marfil, (que pequeña y blanca que es!!!!) que aprovechaba cualquier descuido de los osos para comer de los restos de la foca. Junto a ellas varios adultos y jóvenes de Gaviota Hiperbórea en su bello plumaje estival. El resto de la jornada lo dedicamos a fotografiar en la cubierta los Fulmares y Álcidos en sus vuelos sobre el mar helado.

La mañana del 25 de junio, descendimos con las Zodiac al mar, para ver de cerca la gigantesca colonia de Arao de Brünnich de “Alkefjellet” (que en noruego significa montaña de los álcidos…) donde crían más de 60.000 parejas. La colonia es un alto paredón que cae sobre el mar, rodeada de enormes glaciares, donde miles de aves entraban y salían de la colonia, mientras nosotros la recorríamos con la zodiac muy cerca de la roca. Como destacable la primera observación de Zorro Ártico (otro objetivo cubierto) en la parte final de la colonia buscando comida, y la visión preciosa de  decenas de araos posados sobre bloques de hielo sobre el mar.

Por la tarde, volvimos a descender en la ladera del fiordo “Faksevagen”. En la orilla del fiordo, pudimos observar varios y confiados Correlimos Oscuro y en una pequeña ladera con tundra, gran cantidad de Perdiz Nival, Escribano Nival por todas partes, Chorlitejo Grande, Ansar Piquicorto y la visión rápida pero espectacular de una Halcón Gerifalte.

La mañana del 26 de julio, atracamos en el mismo lugar del primer día de navegación, frente a un fiordo en el extremo occidental de Spitsbergen, para visitar la colonia de Mérgulo Atlántico de “Flugesangen”. Esta vez no había la niebla densa de aquella jornada y organizados como siempre, bajamos con las zódiac a tierra para visitar la colonia. Ver de cera esta belleza tan pequeña en tierra, posados por cientos, y constantemente llamándose es otro espectáculo más que ofrecen estas islas. Los Mérgulos son la especie de álcido más pequeña, y cría estrictamente en el alto ártico en colonias numerosísimas, estimándose la población entre 1 y 3 millones de ejemplares. Sin embargo, encontrar una colonia de cría fácilmente accesible y sin molestar en absoluto a las aves, no es tarea fácil, a no ser que tengas un barco… La colonia que visitamos estaba sobre una ladera de desmoramiento de una montaña, rodeada, como no, de espectaculares glaciares. Los Mérgulos nidificaban entre las rocas y tendían un constante ir y venir a mar agrupados en bandos de varios miles de aves.

A medio día regresamos para comer en el barco, y poco después descendimos de nuevo con las Zodiac para visitar de cerca varios Glaciares. La visión de estas montañas de hielo que tardan cientos de años en formarse, es IMPRESIONANTE!!! El mar estaba tan en calma, que podíamos ver nuestros rostros reflejados sobre el agua. Varios trozos de glaciar se fueron rompiendo a lo largo de la tarde, dejando un estruendo espectacular y levantando unas olas sobre las que los Fulmares y Charranes sobrevolaban sin descanso. Como colofón a esta experiencia, pudimos fotografiar a placer un Págalo Grande posado en una roca entre dos Glaciares, y una Foca Barbuda a escasos metros de la zódiac.

El siguiente día, 27 de junio, día de mi cumpleaños!!!, y tras haber navegado toda la “noche”, desembarcamos por la mañana en una ladera de tundra ártica, en un lugar llamado “14 Julibukta”. Aquí  observamos una nueva colonia de aves marinas, principalmente de araos,pero también muchas parejas de Frailecillos, y Barnaclas cariblancas con Ansares Piquicortos. Los Fulmares entraban en las rocas de la parte mas alta de la ladera donde tenían sus nidos.En la playa donde desembarcamos, una pareja muy confiada  de Págalo Parasito,nos dejó sacarle fotos en todos los ángulos. Este comportamiento es habitual en parejas reproductoras con el objeto de distraer y alejar a las personas del nido. Sobre ellos, a media altura observamos la especie endémica de Reno, totalmente salvaje en estas islas, y otro zorro ártico buscando comida entre la colonia de Ánsares, los cuales defendian los nidos con violentos ataques al zorro. De vuelta al Plancius, pudimos fotografiar a varios Fulmares sobre el mar en su posadero favorito en estas latitudes: sobre trozos de hielo…

Cuando parecía que el día se acababa , después de la cena, tuve una agradable e inesperada sorpresa:la tripulación del barco me sorprendió en el comedor cantando el “cumpleaños Feliz” y regalándome una  bonita tarta. Y eso no es todo, por que justo con ibamos a degustar esa maravillosa tarta (con una pinta excelente) con los compañeros de la mesa, por megafonía el jefe de expedición nos anunció  que acababan de observar una osa con dos crías en una isla cercana, en mitad del fiordo donde estábamos atracados, y que en breves minutos todo el que quisiera debería preparase para desembarcar con las zódiac. La tarta se quedó sobre la mesa y en cinco minutos estábamos sobre la zódiac, sobre un mar muy embravecido en busca de los Osos.A pesar del subir y bajar de la zódiac sobre las olas y de los chapuzones con el agua helada del océano, logramos fotografiar a esta madre con sus crías sobre una pequeña isla, a la que sin duda llegaron nadando desde la costa en busca de los huevos y pollos de las barnaclas que allí criaban.Otra maravilla más en este viaje y un “regalo” de cumpleaños que siempre recordare.

El día 28,último de navegación,el mar seguía con bastante oleaje. Pese a ello desembarcamos en una ladera con tundra en un lugar llamado “NY London”. En este lugar, en una pequeña charca nos dimos cuenta de la riqueza ornitológica de este rincón del mundo y como las aves crían en cualquier sitio que encuentran y que cuente con los riquisitos mínimos. Aquí observe por primera vez a una pareja de Faralopo Picogrueso, junto con Vuelvepiedras, Correlimos Oscuro, Havelda, y una pareja anidando de Colimbo Chico junto a varias de Barnacla Cariblanca. Sin duda, la guinda al pastel que es este viaje. Por cierto, de la tarta, nada más supimos de ella.

El día 29 desembarcamos por la mañana temprano en Longybyeart, y tras alquilar un coche, nos dispusimos a recorrer la única carretera que hay en la isla.La jornada no pudo ser más provechosa. Nada más salir del pueblo en unas pequeñísimas charcas junto a la carretera y el mar fotografiamos a placer el Faralopo Picogrueso, especialmente a las hembras con su espectacular plumaje nupcial y vimos varias peleas por conquistar a los machos, que en esta especie tienen el plumaje menos llamativo, y que son los encargados de cuidar los huevos y los pollos(roles invertidos con las hembras), comportamiento que en otras partes del ártico ya había fotografiado en el Faralopo Picofino y el Chorlito Carambolo.Siguiendo la carretera, y tras pasar la advertencia de peligro de que hay osos y es necesario ir armado( nosotros nos arriesgamos y no lo hicimos),vimos gran cantidad de Barnaclas, Eider Común y Ánsares Piquicortos criando, junto con una gran cantidad de limícolas y varias parejas de Colimbo Chico.

Despues de comer en el pueblo, recorrimos un ladera en las afueras y descubrimos rápido a un macho de Perdiz Nival, con el plumaje en transición del blanco invernal al moteado veraniego,el cual posó sin miedo para nuestros objetivos.Por último, y antes de  tomar nuestro vuelo “nocturno” de regreso a Oslo, visitamos las charcas que hay bajo el aeropuerto, donde fotografiamos más barnaclas cariblanca y nos alegró observar una pareja de Eider Real. Otro Págalo Parasito ni se inmutó de nuestra presencia a escasos metros y terminamos la tarde fotografiando los Renos, Escribanos Nivales, Charranes Árticos  (a algunos de los cuales no les hacía gracia tenernos tan cerca…)y Gaviotas Hiperbóreas.

Al tomar el vuelo, y dejar atras esta isla, el pensamiento que me inundó fue uno solo: Hasta el año que viene…